La Secretaría de la Defensa Nacional de México confirmó que la operación bilateral con Estados Unidos, denominada «Águila Alta» (Águila Alta), ha interceptado cinco aeronaves no tripuladas desde su puesta en marcha el pasado 7 de septiembre de 2026. Los aparatos eran utilizados por organizaciones criminales para actividades de narcotráfico y tráfico de personas en la zona fronteriza entre Tijuana y San Diego.
El general Ricardo Trevilla Trejo, titular de la Defensa Nacional mexicana, presentó el balance durante la conferencia matutina presidencial del 18 de septiembre. Según detalló, las cinco aeronaves fueron derribadas del lado mexicano mediante sistemas de interferencia militar. Uno de los casos resultó particularmente complejo: las autoridades estadounidenses detectaron primero el dron en el lado de San Diego, aplicaron interferencia y el aparato regresó a espacio mexicano, donde las fuerzas mexicanas lo hicieron descender y detuvieron al operador.
Trevilla precisó que los drones «no estaban equipados con armas ni explosivos, sino que eran modelos comerciales» empleados principalmente para vigilar los movimientos de las fuerzas de seguridad en la frontera y proporcionar información a las redes de tráfico de migrantes y drogas. Las personas detenidas fueron identificadas como integrantes de una organización dedicada al tráfico ilegal de personas.
La operación se enmarca en el Grupo Bilateral de Ejecución (BIG, por sus siglas en inglés) entre México y Estados Unidos, y utiliza un esquema de «operación espejo»: ambas fuerzas armadas realizan tareas de vigilancia e intercepción en su propio territorio de manera simultánea. El despliegue se dividió en dos etapas: la primera, entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre, consistió en ejercicios de coordinación; la segunda, de carácter operativo, comenzó el 7 de septiembre.
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, se refirió antes al operativo en redes sociales y sostuvo que refleja «el modelo de cooperación que nuestros dos países están construyendo». Añadió que, mediante el intercambio de información, la acción coordinada y tecnología avanzada, «siempre vamos un paso adelante de las organizaciones criminales».
